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Revista Directa edición No.39, Sostenibilidad
Enero 08, 2026
Economía circular: competitividad y sostenibilidad en marcha desde la CCB
En Santander, la economía circular dejó de ser una promesa ambiental para convertirse en una estrategia de innovación y competitividad. La Cámara de Comercio de Bucaramanga lidera pilotos pioneros en plazas de mercado y centros comerciales, que hoy demuestran que la sostenibilidad también genera rentabilidad.
La competitividad empresarial en el siglo XXI ya no depende solo de producir más, sino de producir mejor. Ese es el enfoque que impulsa la Cámara de Comercio de Bucaramanga (CCB), que ha convertido a la economía circular en un eje estratégico para fortalecer el tejido productivo regional.

“En Santander tenemos sectores como el comercio, los servicios y la agroindustria que generan grandes volúmenes de residuos. Bien gestionados, pueden convertirse en oportunidades de negocio, ayudando a los empresarios a disminuir costos, abrir mercados sostenibles y fortalecer su reputación”, explica Diana Angélica Estévez Fiallo, coordinadora de Ciudades y Gestión Pública de la CCB.

Éxito comprobado

Con esa premisa, la Cámara de Comercio de Bucaramanga ha liderado dos pilotos innovadores: la Plaza de Mercado San Francisco y el Centro Comercial Cacique. Ambos escenarios, distintos en naturaleza, revelan cómo la economía circular puede adaptarse a espacios tradicionales y modernos.

Cabe resaltar que estos pilotos se han validado y fortalecido en uno de los espacios de articulación regionales más importantes en temas de sostenibilidad como lo es la mesa de economía circular, en la cual el sector público, la academia y el sector empresarial dialogan y construyen alternativas para responder a los retos regionales en temas como la gestión eficiente de los residuos.

En la plaza San Francisco, el diagnóstico inicial mostró que el 86 % de los residuos eran aprovechables. Con capacitaciones, señalización y la creación de un comité de gobernanza, se redujo el porcentaje de desechos no aprovechables de 14 % a 9,1 %. Además, los residuos orgánicos se enviaron a compostaje y los cárnicos a procesos industriales. El proyecto, que pesó más de 59 toneladas de residuos en una semana, permitió diseñar un modelo circular replicable en otras plazas.

En el Cacique, el cambio fue igual de contundente. Se implementaron rutas diferenciadas, se socializó con locatarios y se enviaron residuos orgánicos a la planta de compostaje de Biotass – spin off de la Universidad Santo Tomás. En pocos meses, los residuos no aprovechables bajaron del 63 % al 35–47 %, mientras los valorizados crecieron del 12 % a más del 50 %. Incluso, se produjeron 6 toneladas de abono orgánico en dos meses y se evitó la emisión de 14,2 toneladas de COâ‚‚ equivalente.

El impacto de estas acciones va más allá de las cifras. Para Isabel Cristina Ocazionez Jiménez, directora de proyectos de Biotass y aliada de la CCB, la economía circular transforma pérdidas en ganancias. “En las industrias, los residuos son materias primas que no lograron convertirse en producto terminado. Si se aprovechan como insumos en la misma empresa o en otra, se reducen pérdidas y se gana competitividad” agregó Ocazionez.

Visión y beneficios

Biotass ha acompañado con asesoría técnica y capacitación en estos pilotos, asegurando la articulación entre empresarios, comunidades y entidades públicas. “Hemos demostrado que la economía circular es viable, replicable y beneficiosa para el sector productivo. Hoy Santander se perfila como un referente nacional en sostenibilidad”, subraya Ocazionez.

Los beneficios para los empresarios se reflejan en el corto y largo plazo. Ahorros en la disposición de residuos, cumplimiento normativo y cultura ambiental positiva son inmediatos. Pero a futuro, se abren puertas hacia mercados verdes, certificaciones ambientales y nuevas oportunidades de ingresos con productos como abonos orgánicos. “La sostenibilidad no es un gasto, es una inversión en competitividad”, enfatiza Angélica Estévez Fiallo, coordinadora de Ciudades y Gestión Pública de la CCB.

La visión de la Cámara es escalar estos modelos a sectores como agroindustria, comercio y servicios, consolidando redes de empresas circulares y promoviendo la simbiosis industrial, donde los residuos de una compañía se convierten en insumos para otra.

Para Estévez Fiallo, el objetivo es claro: “Queremos que Santander sea referente en Colombia por su capacidad de innovar en sostenibilidad. Eso permitirá generar empleos verdes, reducir la presión ambiental y mejorar la calidad de vida en el territorio”.

Destacado:

“La economía circular, más que una tendencia, es una estrategia de. El trabajo conjunto son prueba de que competitividad y sostenibilidad avanzan al mismo ritmo” Angélica Estévez Fiallo, coordinadora de Ciudades y Gestión Pública de la CCB.


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