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Revista Directa edición No.39, Opinión
Enero 08, 2026
Consumos y consumidores: el centro de la ecuación
El consumo lo podemos definir como uno de los enclaves mas significativos del mercado. Y, esta afirmación va más allá de la relación estricta de una oferta de bienes productos y  servicios, con una demanda que posteriormente se convierte en el uso, el agotamiento y la  aprehensión de estos.
El consumo lo podemos definir como uno de los enclaves mas significativos del mercado. Y,
esta afirmación va más allá de la relación estricta de una oferta de bienes productos y 
servicios, con una demanda que posteriormente se convierte en el uso, el agotamiento y la 
aprehensión de estos. Hablar de consumo es adentrarnos en un espejo en donde se desvelan 
los intríngulis más complejos de la identidad de nosotros como especie, es hablar de la 
cultura, de la materialización de los derechos, de nuestros ciclos biológicos de vida, y entre 
otras cosas, de nuestra relación con el entorno. 
 
Hablar de consumo es desarrollar una radiografía de las decisiones emocionales que 
tomamos, es una fotografía del instante que experimentamos; y esto al final, se sintetiza en 
la economía como un catalizador de toda esa dinámica que producimos en el marco de la 
cotidianidad, y llevando la conversación a ese terreno, tenemos que decir que estamos 
atravesando un territorio significativo del consumo representado en el gasto de los hogares
en el país.
 
Y es que en medio de las peripecias experimentadas en el mercado los últimos cinco años en 
Colombia y en el mundo, tenemos que decir que el gasto se ha constituido en el flotador de
la economía nacional. En efecto, el carro de mercado de los colombianos hoy goza de un 
peso superior al 70 % del PIB y en el ultimo trimestre reportado, nos deja ver una retoma del 
ciclo de gasto de durables y semidurables que había tenido un momento de crecimiento
significativo durante 2021 y 2022, momento en el cual, además de estar experimentando las 
primeras secuelas de la pandemia y el confinamiento, estábamos aprovechando de las bajas 
tasas de interés y los beneficios de la banca comercial.
 
Hoy, con una inflación que no logra ajustarse a la banda propuesta por el Banco de la 
República, con unos hogares que le apuestan de nuevo al crédito, con un año marcado por un 
incremento del 9,2% del Salario Mínimo, con una variación del 8,8% del desempleo, con un
sector agricultor movilizado por una buena racha en la exportación de café y cacao – sólo por 
citar un par de productos –, y con unas remesas que este año siguen batiendo records – en 
pesos y en dólares – el gasto de los hogares crece a números que no teníamos el chance de 
ver desde el año 2019 (4,6%).
 
Esta es una realidad que podríamos endilgarle sólo a las 5 principales ciudades (entre ellas 
Bucaramanga), no obstante, hay ciudades como Neiva, Montería, o las ciudades del eje 
cafetero en donde podemos evidenciar el ajuste positivo en la canasta de gasto de los hogares; 
es decir, después de dos años de restricciones en el carro de mercado, “nos estamos 
sacudiendo un poco”, y esto se refleja en la buena variación que en la comparación de este 
agosto versus el del año pasado nos dejan ver grandes grupos de consumo como Moda 
(vestuario y calzado), Electro (muebles, electrodomésticos y electrodigital), y Educación
(que se recupera apalancándose en una demanda importante de cursos que están 
complementando las herramientas duras y blandas de la población económicamente activa).
 
Ahora bien, poniendo una mirada en Bucaramanga es menester decir que, frente al 
comportamiento nacional, La ciudad Bonita se encuentra muy apegada a la media (4,62%) 
siendo la tercera en crecimiento de las 5 principales ciudades y la octava de las trece que 
mide el sistema de información de RADDAR. 
 
Electro, Moda y Vivienda, son los grupos que mayor variación observan en el carro de 
mercado en la capital de Santander, lo que podríamos traducir como una prevalencia en la 
tensión en la que siempre hemos vivido los consumidores: hay cosas en las que mas nos gusta 
gastar y consumir, y otras en las que simplemente nos toca.
 
Esta correspondencia compartida entre lo nacional y lo local no sólo responde a la dinámica 
del carro de mercado: también puede vislumbrarse en la manera en la que compran los
bumangueses. 
 
Cuando revisamos esta composición, vemos que las compras en donde “el vecino de la 
tienda” ascienden al 34,2%; siendo los supermercados independientes los que más territorio 
ganan, convirtiéndose, al parecer, en el nuevo formato de conveniencia favorito de todos, 
entre otras cosas, por la disposición de los frescos, por la dinámica promocional y por la 
variedad de marcas y de presentaciones con las que el comprador se puede encontrar. De otro 
lado internet y las zonas comerciales (Sanandresito, La Isla, etc.) han llamado la atención de 
sus públicos, teniendo precios relativamente más bajos que otros canales, pero ubicándose, 
en la solución cuando de vestirse, o de adquirir “gadgets” se trata.
 
Como lo planteaba al principio de este ejercicio reflexivo, hay muchas cosas por comprender 
en este momento de las formas en las que compramos y consumimos, y esta es una pequeña 
radiografía que habla de un mercado que evoluciona y no se detiene, pero, que en ese proceso 
le exige a los comerciantes, empresarios y emprendedores nuevas visiones, más creatividad 
y un enfoque practico, efectivo y entretenido que responda de la mejor manera a las 
necesidades de todos los días.
 
Entender al consumidor, sin duda, debería invitarnos a eso

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