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Revista Impulso Empresarial Edición No. 7

Conciliación empresarial, la alternativa para resolver conflictos sin tribunales

¿Sabías que muchos conflictos empresariales pueden resolverse en cuestión de días y sin juicios largos? El Centro de Conciliación, Arbitraje y Amigable Composición de la Cámara de Comercio de Bucaramanga ofrece a emprendedores y empresarios una alternativa ágil para resolver sus diferencias de manera efectiva y mantener la estabilidad de sus negocios.

Laura es una emprendedora santandereana dedicada a la producción de alimentos saludables. Durante años mantuvo relaciones comerciales sólidas con sus proveedores, hasta que un contrato de suministro incumplido la dejó en una encrucijada: acudir a los tribunales o buscar una solución diferente. Fue entonces cuando conoció el servicio de conciliación ofrecido por la Cámara de Comercio de Bucaramanga (CCB), un espacio donde los conflictos empresariales se resuelven a través del diálogo y la orientación de un tercero neutral.

Pero, ¿de qué se trata?

La conciliación es un mecanismo de solución de conflictos mediante el cual dos o más personas, naturales o jurídicas, gestionan por sí mismas sus diferencias con la ayuda de un conciliador, una figura imparcial que facilita la comunicación y propone fórmulas de acuerdo. Es un servicio que busca que las partes lleguen a un entendimiento sin necesidad de iniciar un proceso judicial.

En áreas del derecho civil, comercial e incluso familiar. En la práctica, esto significa que pueden resolver casos como:

  • Incumplimientos de contratos de compraventa, de suministro, de prestación de servicios, contratos de obra o transporte.

  • Conflictos en arrendamientos comerciales.

  • Mora en el pago de facturas o servicios, deudas, intereses.

  • Cláusulas penales derivadas de negocios comerciales y diferencias entre socios.

En resumen, todo aquello que no esté prohibido por la ley y sobre lo cual las partes tengan capacidad de disposición, puede conciliarse.

Procedimiento rápido y sencillo

Para Laura, el proceso fue más sencillo de lo que imaginaba:

  1. Ingresó a la página web de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, buscó el banner de Conciliación y radicó su solicitud a través del aplicativo en línea.

  2. Allí diligenció los datos de las partes, describió los hechos, explicó sus pretensiones y anexó los documentos de soporte.

  3. Luego, realizó el pago correspondiente y eligió al conciliador que consideró más idóneo para su caso.

En pocos días fue citada a la audiencia. El encuentro estuvo marcado por la serenidad. "El conciliador escuchó a las dos partes y nos ayudó a ver el problema desde otro ángulo", cuenta Laura. "No hubo juicios, solo una conversación guiada hacia una solución posible".

Finalmente, ambas partes llegaron a un acuerdo que fue consignado en un acta con la misma validez legal que una sentencia judicial. En menos de dos semanas, el conflicto que pudo durar meses en un juzgado se resolvió, y la relación comercial pudo continuar.

La mejor apuesta para resolver conflictos

Las ventajas de la conciliación frente a otros mecanismos legales son muchas. Es un proceso rápido, económico, confidencial y basado en el diálogo. Los conflictos que en los tribunales pueden tardar meses o incluso años, aquí pueden resolverse en días o semanas. Además, el ambiente es más flexible y humano: no hay formalismos judiciales, sino acompañamiento profesional.

"El conciliador no impone decisiones; su papel es mediar, guiar y ayudar a las partes a encontrar por sí mismas un acuerdo que funcione para ambas", explica Daniel Guzmán, conciliador del Centro de Conciliación, Arbitraje y Amigable Composición. "Buscamos siempre un gana-gana, donde ambas partes sientan que ganan algo y la relación no se rompa".

En un entorno empresarial competitivo y cambiante, apostar por la conciliación es también una decisión estratégica. Permite a los emprendedores proteger su reputación, conservar relaciones valiosas y demostrar compromiso con la responsabilidad social. Elegir el diálogo por encima de la disputa envía un mensaje claro: la madurez empresarial se mide también por la forma en que se enfrentan los desacuerdos.

Experiencias como la de Laura demuestran que la conciliación no solo resuelve disputas, sino que restaura la confianza, promueve relaciones sostenibles y fomenta una cultura empresarial basada en el diálogo, la empatía y la cooperación. Laura lo resume con sencillez: "Aprendí que conciliar no es perder, es avanzar. No solo recuperé un contrato, sino también la tranquilidad de saber que los conflictos pueden resolverse hablando".

Para más información sobre el servicio de conciliación consulte: www.camaradirecta.com/conciliacion-y-arbitraje/unidad-de-conciliacion/

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